
Al estudiar acerca de la historia de Cuba encontramos que el pensamiento desde sus orígenes se centra en un ideal de libertad, independencia y soberanía, vinculados a la ética de la identidad ciudadana en la búsqueda de la formación de la nacionalidad.
Hoy recordamos uno de los acontecimientos históricos más relevantes de la Isla, como un importante símbolo del espíritu de guerra y expresión genuina de la entereza de su líder y el pueblo.
El 15 de marzo de 1878 Antonio Maceo, en unión de otros luchadores independentistas, realizó lo que se conoce como la Protesta de Baraguá.
La enseñanza de patriotismo e intransigencia revolucionaria que legó a Cuba y al mundo, este excepcional patriota, perdura a 143 años de aquel hecho que devino rechazo al Pacto del Zanjón, firmado días antes por representantes del Ejército Libertador y el gobierno colonialista español.
Desde entonces se convirtió en un legado para todos los cubanos de corazón y en la actualidad le rendimos homenaje al dejar claro que los principios en los que se cree y por los que se lucha nunca son negociables.
Cada calendario marca nuevas artimañas del enemigo en busca de vías de acceso y seguidores que contribuyan a desestabilizar la Revolución.
Ante tanto agravio a la cultura, tradiciones e identidad los cubanos recordamos la intransigencia del Titán de Bronce, cuando rechazó la paz sin independencia y mantenemos la misma actitud de aquellos años, teniendo en cuenta la esencia de la página más gloriosa de la historia nacional, como dijera José Martí y la consigna de que ¡Cuba será un eterno Baraguá! (Tomado de www.nuevitas.gob.cu).


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